En las empresas familiares, muchas decisiones importantes se toman desde la operación diaria: la caja disponible, el flujo del mes, la presión de nómina, el proveedor que exige pago, el cliente que todavía no liquida, el crédito que vence, el inventario que no se mueve o el negocio que necesita seguir abierto. Y tiene sentido. El operador vive dentro del negocio. Siente la presión. Conoce la urgencia. Sabe lo que cuesta mantener la máquina funcionando. Pero hay momentos en lo